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Rompamos el Silencio
Comenzó el congreso mundial del petroleo en Madird, y con él sus respuestas. Rompamos el Silencio decide ocupar el edificio de la Bolsa entrando por las salidas de emergencia.

Este es el comunicado de la acción:

Sin el petróleo no es posible entender el mundo actual. Son las condiciones materiales aportadas por esta energía barata, las que definieron el modelo de desarrollo capitalista más reciente, o más conocido por “globalización”.

Pero si fue el petróleo el que permitió físicamente el modelo de distribución y consumo actual, fue la Bolsa la que, erigiéndose como mercado de especulación, permitió que todo fuera intercambiable. El mecanismo fue simple: convertirlo todo en mercancía mediante su valoración en dinero.

Es la Bolsa la que dirige los flujos de mercancías, la que decide el valor de las cosas, y es el petróleo el que lo hace posible.

Es ahora, cuando el petróleo se agota, que la Bolsa reacciona más violentamente. Se incrementa así el precio de todo, incluído el petróleo, sin otra valoración que la única que conocen: el mismo dinero. No importa si lo que sube es el alimento básico para una gran parte de la población y no importa si los que se benefician de este capitalismo son sólo una pequeña porción del mundo. Una vez más todo se jugará en el tablero de la especulación; una vez más el único valor a considerar será el que fijen los grandes poderes, y será este valor, el del dinero, el que impulsará y orientará las políticas globales de los próximos años. El saqueo, la guerra, el exterminio o el hambre estarán justificados si su valor está por debajo del que se pueda obtener en el tablero de juego.

Denunciar este edificio, tan tranquilo desde fuera, pero ejecutor en su interior de la maquinaria tan perversa que dirige el mundo actual, es una de las razones de esta acción.

La otra, la de romper la interiorización tan asumida y terrible que conlleva de dotar de valor monetario a cosas que NUNCA deberían entrar en su esfera. Desentrañar las relaciones entre el petŕoleo y la Bolsa, y su engranaje en el sistema, es fundamental para afrontar las próximas reacciones de un capitalismo que pretenderá perpetuarse aún si el sustento energético que se lo ha permitido hasta ahora.

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