Al este de Orán se alza junto al mar el antiguo puerto que los romanos contruyeron para potenciar el comercio en el mediterráneo.
Sin embargo al llegar a Bethioua, la ciudad en la que se convirtió el puerto, un abrupto ruido colisiona con la monotonía aparente que debería reinar en las ruinas de una vieja ciudad.
Basta alzar la vista para percatarse de que todo ha cambiado, ya no se trafica con joyas, ni especias de oriente, ahora se trafica con la basura del jurásico: imponentes torres con llamaradas imposibles que no quieren terminar se alzan alrededor, lo que antes era playa es hoy una exhuberante y desconcertante refinería que se pierde, literalmente, en el horizonte.
Kilómetros y más kilómetros de playa de este a oeste son progresivamente masacrados, aniquilados, devorados, por torres cada vez más altas, por tubos cada vez más largos, que indican el progreso de nuestra era.
Las paredes no son de piedra, ni cemento, ni tampoco son paredes metálicas, es el agresivo alambre de espino el que impide el acceso. Decenas de kilómetros de alambre y soldados, cientos de soldados, miles de soldados, que con sus MP-5 norteamericanos y AK-47 soviéticos lanzan miradas agresivas a cualquiera que ose acercarse, fingiendo defender un proyecto económico, energético y político que dicen representa a la humanidad.
A sus puertas se agolpan incesantes miles de camiones cisterna que sacian su sed con la misma basura negra que transportan, para saciar a su vez, la sed a los millones de vehículos del país.
Sed de cemento, sed de guerra, sed de recursos, sed de acero, infierno provocado, lucha perdida, batallas de hombres con maletín negro que se pelean por las migajas del siglo XX.

Hubbert se introduce silencioso en nuestras vidas.

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Hola niño!
que tal tu viaje?? tengo ganas de ver tus fotos!, que con esta me puedo imaginar lo chulas que serán, curratelo y cuelgalas. Tengo libros y periodicos que te molarían mil,…
nos vemos,… cualquier día.
Cuidate. b7s
Left by Laurita on August 10th, 2006