La pasada noche del 17 de enero DocumentosTV emitió un programa acerca de la nueva economía del hidrógeno, llamada electrógena, término que esta comenzando a ser utilizado en los entornos científicos para referirse a la fácil transformación del hidrógeno para producir electricidad y viceversa.
Título: LA REVOLUCIÓN DEL HIDRÓGENO
Productora: VPRO (Holanda)
Duración: 55′
Hasta ahora, encontraba Documentos TV la cueva en la que refugiarme de la parrilla televisiva española, aunque a veces pecan un poco de ingenuos.
Sé que este documental no ha sido producido por DocumentosTV, pero aun así, no podemos perdonar que se confunda a la sociedad y más con un tema tan delicado como es la inminente crisis energética.
El documental aborda el tema basándose casi íntegramente en las ideas de Jeremy Rifkin, autor del libro La economía del hidrógeno. Dicho libro plantea una nueva panacea en el mundo de la energía. Se acabó el sistema jerárquico de alta dependencia, donde unos pocos producen energía y el resto de la humanidad compite por el acceso al producto. Esta vez no. Nunca más. Todos seremos productores, todos seremos consumidores.
¿Fantástico verdad?
El argumento más repetido en dicho documental era que la capacidad universal de producción de energía permitiría a los países pobres salir de su fase de desarrollo rápidamente y comenzar a producir al mismo nivel que un país occidental, o dicho de otro modo: eliminar el hambre en el mundo.
Pero olvida recordar el mundo en que vivimos:
Tomemos un país como Rwanda, a primera vista todos podríamos afirmar sin miedo que se trata de un país pobre, tan pobre que en sólo 18 meses ha ganado 250 millones de dólares (50.000 millones de pesetas), tan pobre que junto con su compañero Uganda llevan siendo propuestos por el Banco Mundial durante más de 15 años como modelo de desarrollo Africano.

Rwanda, en plena fase de desarrollo.
Claro está, que dichos ingresos extras no vienen de otro lugar que de el tráfico ilegal de Coltán y fruto de esos ingresos hay enterradas ya más de tres millones de personas.
En estos países, donde se pueden encontrar millones de dólares bajo tierra. Un mineral cotizado a 640 dolares el kilo, es normal ser un desgraciado.
Lo más contradictorio de todo es que tanto Uguanda como Rwanda no son productores de Coltán, las familias exterminadas son las de la República Democrática del Congo.
Todo para que podamos tener teléfonos móviles, satélites y ordenadores portátiles, productos que necesitan de este mineral para su fabricación. Probablemente no se mataron suficientes personas a tiempo y la compañía japonesa Sony tuvo que aplazar el lanzamiento de su Playstation 2 por no contar con suficientes cantidades de Coltán.
Además la República Democrática del Congo es rica en muchos otros minerales:

Es difícil llegar a imaginar las atrocidades que diariamente se estarán cometiendo en dicho país para acceder a estos recursos.
Este es solo un ejemplo de como un país aparentemente rico puede llegar a ser pobre, todo consiste en el reparto de la riqueza.
Las hipótesis del señor Jeremy Rifkin sobre el tercer mundo son demasiado bondadosas, desgraciadamente no conoce las realidades de los países pobres, donde el mayor problema es la injusticia generalizada y la muerte por dinero.
Los paises pobres no son pobres, el café es la segunda materia prima más rentable del planeta- justo después del petroleo- y en cambio tanto en África como en América del Sur, los productores cafeteros tienen que mal vivir por debajo del umbral de pobreza con unos pocos dólares al mes. Son víctimas de la economía internacional y la globalización dictada por la Organización Mundial de Comercio.
Si alguien les diese la posibilidad de producir energía mediante el hidrógeno serán igualmente explotados por la multinacional de turno. ¿Que más dá que sea Nestlé quien los mate de hambre en Etipía que Repsol en Bolivia o que Coca cola en Colombia?
¿Por qué al producir energía van a dejar de meterse con ellos, si producen diamantes y acaban muertos?
La única forma posible de que África sea rica es que fuese pobre, de esta forma nadie les explotaría y podrían desarrollarse de forma apacible sin la presión y exterminio de las multinacionales norteamericanas y europeas.
Consumir energía y ser solidario con los países pobres o con el medio ambiente son cosas contradictorias. La única respuesta es producirla uno mismo o dejar de consumirla, tal como dicta el manifiesto por la desobediencia energética.
Para realizar este blog 









un post muy muy interesante. Lot, me me gusta mucho tu blog, sigue así.
Left by ... on February 4th, 2006