En la vida como en todas las cosas, hay momentos buenos, momentos malos y momentos mediocres.
Y ayer fué, curiosamente, uno de esos días que quedarán grabados en los libros de historia para siempre.
Ocurrieron dos cosas buenas, más bien excepcionales, la primera y más importante: La Corte Suprema de Chile retiró ayer la impunidad que ostentaba Augusto Pinochet. Sentencia, y esta vez sí, inapelable, a la que no cabe recurso alguno.

Y como pasa con las malas noticias, que nunca vienen solas, tambíen pasa con las buenas: La Audiencia Nacional ha dictado una orden internacional de busca y captura a los tres soldados estadounidenses que mataron, perdon, asesinaron, a José Couso.

¿Acaso no vivimos en un mundo maravilloso?
P.D: Bueno, un poco más maravilloso sí sería si Pinochet nunca hubiera dado su fatídico golpe de estado, y si los EE.UU. nunca hubieran invadido Irak, y puestos a pedir, estaría bien que Salvador Allende siguiera vivo.
Va por él, por Couso, y por todos los hombres y mujeres que murieron de forma directa o indirecta por el régimen dictado desde Washington.
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Què bones notícies!!!
Espere vore més com aquestes.
Felicitats a la familia de Couso que han lluitat sense descans denunciants per tots el llocs de l’Estat i fora d’ell la veritat de l’assesinat d’aquest.
I espere que alguna volta Pinochet demane perdó pel que ha fet i de veritat s’arrepentisca, ja que fa poc el van entrevistar i va dir que ni molt menys sarrepentia de res.
Left by taronja on October 24th, 2005